martes, 22 de julio de 2008

Comisión de Derechos Humanos de Carta Abierta

Con la asistencia de casi 25 personas se constituyó el viernes 18 de julio la Comisión de Derechos Humanos de Carta Abierta. Hicimos una larga rueda de presentaciones en la que cada uno informó sobre su trayectoria y sus intereses en materia de derechos humanos. Casi al final, una vez terminada la rueda, planteamos la discusión sobre los objetivos que debe continuarse la vez próxima. El coordinador de la Comisión, en su introducción al tema, , además de tratar las dimensiones reparatoria de las violaciones de derechos humanos (los juicios contra los genocidas, el acompañamiento de testigos, otras violaciones de dd.hh. ocurridas en democracia, etc.) y preventiva (prevención de violaciones contra grupos especiales: infancia, mujeres, etc.) remarcó la importancia de la realización de los derechos tomando todos aquéllos que, si bien no están siendo violados directamente por ningún agente estatal, no están vigentes, como por ejemplo el derecho al trabajo, a la salud, a la educación, a una alimentación, vestido y vivienda adecuadas, etc.

Es fundamentalmente de estos derechos de los que surge el reclamo de políticas públicas concretas. Sobre este tema comenzó una discusión sobre la identidad de la Comisión que debemos continuar en las próximas reuniones.

La Comisión tenía planeado reunirse todos los sábados a las 9 hs. en la confitería de la Biblioteca Nacional, pero considerando que la asamblea de Carta Abierta se reúne sólo cada quince días, se está considerando la posibilidad de que hagamos lo mismo. Quizás consigamos para nuestras reuniones la sala de descanso del personal "Juan L. Ortiz" (en el estacionamiento de la Biblioteca).

Quien quiera sumarse a la Comisión, es conveniente que se ponga en comunicación con el coordinador, Dr. Eduardo J. Vior (ejvior@gmail.com).

1 comentario:

Mister Chelo dijo...

Sería interesante que en este espacio se abordaran temas de derechos humanos que no siempre están en la agenda. Un problema grave es el de la política penitenciaria. Las penosas condiciones que sufren quienes están allí, quienes salen peor de lo que entraron,el mortificamiento permanente por parte del personal contra los familiares, en fin, toda una serie de procedimientos totalmente arbitrarios y rituales que chocan contra los más elementales principios.Un Estado democrático no debe avalar este tipo de conductas de parte de su personal.-