martes, 10 de junio de 2008

Carta Abierta/3

LA NUEVA DERECHA EN LA ARGENTINA.
¿Cómo se puede reclamar la nacionalización del petróleo cuando la lucha que se despliega es contra una medida progresiva de índole impositiva? ¿Cómo se puede llamar a la lucha contra la pobreza con aliados que expresan las capas más tradicionales de las clases dominantes? Algo ha sucedido en los vínculos entre las palabras y los hechos: un disloque. Los símbolos han quedado librados a nuevas capturas, a articulaciones contradictorias, a emergencias inadecuadas. Ningún actor político puede declararse eximido de haber contribuido a esa separación. Las situaciones críticas obligan a preguntarse qué palabras le corresponden a los nuevos hechos. Entre las batallas pendientes en la cultura y la política argentina, está la de nombrar lo que ocurre con actos fundados en una lengua crítica y sustentable. Sin embargo, hoy las palabras heredadas suelen pronunciarse como un acto de confiscación. Cualquier cosa que ahora se diga vacila en aportar pruebas de su enraizamiento en expectativas sociales reales. Parece haber triunfado la “operación” sobre la obra, el parloteo sobre el lenguaje.
“Clima destituyente” hemos dicho para nombrar los embates generalizados contra formas legítimas de la política gubernamental y contra las investiduras de todo tipo. Una mezcla de irresponsabilidad y de milenarismo de ocasión sustituyó la confianza colectiva. “Nueva derecha” decimos ahora. Lo decimos para nombrar una serie de posiciones que se caracterizan por pensarse contra la política y contra sus derechos de ser otra cosa que gestión y administración de los poderes existentes. Una derecha que reclama eficiencia y no ideología, que alega más gestión que valores –y puede coquetear con todo valor-, que invoca la defensa de las jerarquías existentes aunque se inviste miméticamente de formas y procedimientos asamblearios y voces sacadas de las napas prestigiosas de las militancias de ciclos anteriores. Esa derecha impugna la política como gasto superfluo y como enmascaramiento, pero es cierto que la impugna con más dureza cuando la política pretende intervenir sobre la trama social. Tiene distintas inflexiones: desde la ilusoria eficiencia empresarial del macrismo hasta el intercambio directo de dones y rentas imaginado en Gualeguaychú, sin Estado ni partidos, sólo con golpes de transparencia contra lo que llaman obstáculos.
Transparencia social imposible, como no sea bajo un régimen coercitivo, que expresa su desprecio hacia la política como capacidad transformadora, como intervención activa sobre la vida en común. De ese vaciamiento son responsables, también, los profesionales de la política que priorizaron sus propios intereses mientras sostenían un discurso de lo público. Demasiado tiempo vino degradándose el lenguaje político como para que no surgieran mesianismos vicarios y vaticinios salvadores que en vez de redimir el conocimiento político son el complemento milenarista del espontaneísmo soez. La nueva derecha viene a decir que eso no está mal y que se debe llevar a sus últimas consecuencias, disolviendo la instancia misma de la política. Es fundamentalmente destituyente: vacía a los acontecimientos de sentido, a los hechos de su historicidad, a la vida de sus memorias. Por eso, atraviesa fronteras para buscar terminologías en sus antípodas. Es una nueva derecha porque a diferencia de las antiguas derechas, no es literal con su propio legado, sino que puede recubrirse, mimética, con las consignas de la movilización social.
La nueva derecha puede agitar florilegios de izquierdas recreadas a último momento como préstamo de urgencia o anunciar compromisos caros a las luchas sociales de la historia nacional, sea Grito de Alcorta, sea la gesta de Paso de los Libres en 1933, sean las asambleas del 2001. Es una nueva derecha veteada de retazos perdidos pero no olvidados de antiguas lenguas movilizadoras. Condena el vínculo vivo de las personas y las sociedades con el pasado, llamando a un ilusorio puro presente que podría desprenderse de esas capas anteriores. Lo hace, incluso, cuando trae símbolos de ese pasado sujetándolos a relaciones que los niegan o vacían. Cita al pasado como una efemérides al paso. Será jauretcheana si cuadra, aplaudirá a Madres de Plaza de Mayo si lo ve oportuno, dirá que adhiere a Evo Morales si se la apura, y no le faltará impulso para aludir a los mayos y los octubres de la historia. Mimetismo bendecido, tolerado: es la nueva derecha que ensaya el lenguaje total de la movilización con palabras prestadas. Procede por expurgación y despojo: restándole a la realidad algunas de las capas que la constituyen y presentando en una supuesta lisura la vida en común. En ella no hay espesor, diferencias, desigualdades, violencias ni explotación; ella habla del “campo” trazándonos un dibujo bucólico de pioneros esforzados de la misma manera que considera la pobreza y el hambre como desgracias naturales o como penurias redescubiertas para sostener una mala conciencia de escuderos novedosos de los poderes agrarios tradicionales.
En la nueva derecha reina lo abstracto pero con la lengua presunta de lo concreto: precisamente la que hablan los medios de comunicación. A la trama moral de las acciones la tornan escándalo moral, denuncismo de sabuesos que dejan saber que las sospechas generalizadas sobre la vida política son instrumentos que pueden sustituir un pensar real. En ella se trata de reivindicar la honestidad de los ciudadanos-consumidores, su espontaneidad expresiva ante las manipulaciones de la vieja política; transparentar es su grito, mostrar un supuesto lenguaje sin espesura es su lema. Sin obstáculos, sin pliegues. Sus lenguajes apuntan a vaciar de contenido historias y memorias de la misma manera que buscan desmontar cualquier relación entre universo reflexivo-crítico y política transformadora. Devastación del mundo de la palabra en nombre de la brutalización massmediática; simplificación de la escena cultural de acuerdo a la continua mutilación de la densidad de los conflictos sociales y políticos.
La nueva derecha es ahora un conjunto de procedimientos y de prácticas que se difunden peligrosamente en las más diversas alternativas políticas. La aceptación de que la escena la construyen los medios de comunicación lleva a un tipo de intervención pública tan respetuosa de ese poder como sumisa respecto de las palabras hegemónicas. Hace tiempo que los estilos comunicaciones habituales recurren al intercambio de denuncias como una cifra moral, que parece menos un proyecto compartible de refundar la política en la autoconciencia pública emancipada que en la circulación de un nuevo “dinero” basado en un control de la política por la vía de un moralismo del ciudadano atrincherado, temeroso, ausente de los grandes panoramas históricos. Moralismo de estrechez domiciliaria, pertrechada, víctima de miedos construidos y de oscuros deseos de resarcimiento. Es un viaje que parece no tener retorno hacia la espectacularización de una conciencia difusa de represalia. Es un recelo que va quedando despojado de contenidos, como no sean los parapetos medrosos de un pensamiento consignatario. Todo lo que implica la misma incapacidad para descubrir que lo que llaman “opinión pública”, que en ciertos momentos de la historia, es un acatamiento a lo que habla por ella más de lo que ella balbucea de sí misma.
La nueva derecha se inviste con el ropaje de la racionalidad ciudadana, adopta los giros de lenguaje y los deseos más significativos de una opinión colectiva sin la libertad última para ver que encarna los miedos de una época despótica y violenta. Un intenso intercambio simbólico viene a sellar así la alianza entre la nueva derecha, los medios de comunicación hegemónicos y el “sentido común” más ramplón que atraviesa a vastos estratos de las capas medias urbanas y rurales del que tampoco es ajeno un mundo popular permanentemente hostigado por esas discursividades dominantes.
Lo que sucede en Bolivia, quizás el escenario más complejo de la región, debe alertarnos. No porque sean equivalentes los fenómenos sociales y políticos, sino porque el tipo de confrontación que las derechas bolivianas despliegan advierten sobre cuánto se puede decidir no respetar la voluntad popular, aun apelando a frenesís plebiscitarios. En Argentina no estamos ante un escenario de esa índole pero sí asistiendo a la emergencia de nuevos fenómenos políticos reactivos y conservadores, que atraviesan partidos políticos populares y organizaciones sociales. Todo trastabilla ante la cuerda subterránea que tienden las nuevas derechas. La señora cansada del conflicto, el locutor de la noche harto de la refriega, el pequeño rentista fastidiado de las listas electorales que había votado. Las nuevas derechas ejercen su señorío como una forma de desencanto, llamando al desapego generalizado. El ser social por fin saturado de las dificultades de una época, llama bajo su forma reactiva, a no pensar la dificultad sino a refugiarse en la desafección política, en el módico mesianismo al borde de las rutas. Proclaman que actúan por dignidad cuando son economicistas y son economicistas cuando demuestran que esa es la nueva forma de la dignidad.
Atraviesan así toda la materia sensible de este momento de la historia nacional. Su frase predilecta, “no me metan la mano en el bolsillo”, hace de los actos legítimos de regulación de las rentas extraordinarias de la tierra, una ignominiosa expropiación. Trata un bien nacional, como la productividad del suelo, como cosa meramente privada. Otras frases reiteran: “está loca”, e incluso se ha escuchado en la televisión de la noche de los domingos: “es satánico”. Se interpreta la intervención del Estado en el mercado en la clave de una psiquiatría obtusa de revista de peluquería, de chistoso de calesita o de pitonisa de boudoir. Menos se dice “hay que matarlos”, pero aparece en los añadidos que publican algunos periódicos cuando termina la redacción de sus propios artículos y comienza la carnicería opinativa en un anonimato electrónico sediento de desquite. ¿Ante quién? ¿para qué? No le importan las respuestas a una nueva derecha que recobra el linaje de las más impiadosas que tuvo el país. Ha soltado la lengua, pero aprendió a decir primero “armonía” y diálogo” mientras no ocultan la sonrisa sobradora cuando escuchan que se les dice “y pegue, y pegue!”.
Se considera una redención el uso del lenguaje más incivil del que se tenga memoria en las luchas sociales argentinas. Con impunidad lo han tomado, con rápido gesto de arrebatadores, del desván de los recuerdos y de las historias de gestas desplegadas en nombre de un ideal más igualitario. En un sorprendente movimiento de apropiación para travestirla en su beneficio, han movilizado la memoria de los oprimidos en función de sostener el privilegio de unos pocos, vaciando, hacia atrás, todo sentido genuino, buscando inutilizar una tradición indispensable a la hora de reestablecer el vínculo entre las generaciones pasadas y los nuevos ideales emancipatorios.
Es una operación a partir de la cual se definen las lógicas emergentes de esa nueva derecha que no duda en reclamar para sí lo mejor de la tradición republicana y democrática; es una nueva derecha que no se nombra a sí misma como tal, que elude con astucia las definiciones al mismo tiempo que ritualiza en un mea culpa de pacotilla sus responsabilidades pasadas y presentes con lo peor de la política nacional, bendecida por frases evangélicas que llaman oscuramente a la vindicta de los poderosos que aprendieron a hablar con préstamos del lenguaje de los perseguidos. Lo han hecho en otros momentos cruciales de la historia nacional. La nueva derecha inversionista ha comenzado por invertir el significado de las palabras. ¿Por qué no lo harían ahora?
Ante eso, es necesario recuperar otra idea de política, otro vínculo entre la política y las clases populares, y otra hilación entre hechos y símbolos. Si la nueva derecha reina en una sociedad mediatizada, una política que la confronte debe surgir de la distancia crítica con los procedimientos mediáticos. Si la nueva derecha no temió enarbolar la amenaza del hambre (como consecuencia de su desabastecedor plan de lucha), otra política debe situar al hambre, realidad dramática en la Argentina, como problema de máxima envergadura y desafío a resolver. Es cierto que, visiblemente, hoy no son muchos los que aceptan enarbolar blasones de derecha. Hay que buscarla en todos los lenguajes disponibles, en todos los partidos existentes, en todas las conductas públicas que puedan imaginarse. Los pendones que la conmueven pueden ser frases como éstas: la “nueva nación agraria como reserva moral de la nación”. Es el viejo tema de las nuevas derechas y la identificación, también antigua, de patria y propiedad, de nación y posesión de la tierra. Es el concepto de reserva moral como liturgia última que sanciona tanto el “fin del conflicto”, como un tinglado modernizante que no vacila en expropiar los temas del progresismo, pero para desmantelar lugares y memorias. Es una gauchesca de bolsa de cereales como acorde poético junto al horizonte del nuevo empresariado político. Podrán leer a la ida el Martín Fierro y a la vuelta los consejos de Berlusconi.
Los nuevos hombres “laboriosos”, persignados fisiócratas, se indignan porque hay Estado y hay vida colectiva que se resiste a vulnerar la vieja atadura entre las palabras y las cosas. Pero esto ocurre porque la materia ideológica, con sus venerables arabescos y citas célebres, ha quedado deshilvanada, reutilizada en rápidos collages de la nuevas estancias conservadoras del lenguaje. ¿Cómo descubrirlas? Su localización es la ausencia de nervadura social, pues se trata de desplegar para la Argentina futura una nueva cultura social con un único territorio, el de las rentas extraordinarias que desea percibir una nueva clase interpretando estrechamente las graves necesidades alimentarias del mundo. Parecen campesinos, parecen chacareros, parecen pequeños propietarios, parecen hombres de campo protagonizando una gesta. Pero no son ilusiones estas nuevas creaciones políticas de indesmentible base social nueva. Sin los tractores embanderados, brusca señalización del paisaje que atrae por la carencia de todo matiz, de todo signo mediador. La nueva clase teatraliza una rebelión campesina pero traza un nuevo destino conservador para la Argentina. Marcha con vocablos fuera de su eje, en una combinación entremezclada que pone en escena la fusión entre formas morales de revancha y captura jocosa de los símbolos del progresismo social.
Asistimos a un remate general de conceptos. Nociones tan complejas como la de “patria agraria”, “Argentina profunda”, “nuevo federalismo”, han resurgido de un arcón honorable de vocablos, cuando significaron algo precioso para miles y miles de argentinos para salir hoy a luz como mendrugo de astucia y oportunismo. Como en los posmodernismos ya transcurridos, vivimos la sensación que en el reino de los discursos políticos e ideológicos, “todo es posible de darse”. Las palabras parecen las mismas, pero se han dislocado bajo una matriz teleteatral y un recetario de cruces de saltimbanqui, legalizados por la escena primordial de cámaras que infunden irrealidad y deserción de la historia en sus recolecciones vertiginosas. Un nuevo estado moral de derecha surge del neoconservadurismo que reordena los valores en juego, luego de que ha tramitado un liberalismo reaccionario y un modernismo que propone conceptos de la sociedad de la información para hacerlos marchar hacia un nuevo consenso disciplinador y desinformante.
Un nuevo sentido común producido por los tejidos tecnoinformativos nutre así el círculo de captura de imágenes y discursos. Se habla como lo hace la llamada “sociedad del conocimiento” y esta habla como lo hacen previamente quienes ya fueron tocados por la conquistada neoparla que insiste en estar “fuera de la política” pero munidos de jergas sustitutivas de la experiencia pública. Hasta el modo de ir a los actos políticos es puesto bajo la grilla admonitoria de un juez del Olimpo que dictamina los momentos de supuesta “falsa conciencia” de miles de conciudadanos que no poseerían la legítima pasión espontánea de los refundadores del nuevo federalismo sin historia, sin estado, sin instituciones, sin sujeto. El descrédito de lo político comienza por destituir a las masas populares y sus imperfectas maneras, para hacer pasar por buenas sólo las supuestas movilizaciones pastoriles roussonianas, efectivamente multitudinarias, que mal se sostienen bajo las diversas modalidades del tractorazo, más amenazante que bucólico. Una república agroconservadora despliega entonces sus banderas de “nuevo movimiento social”. Tienen todo el derecho a expresarse pero el examen democrático del gigantesco operativo que han emprendido debe ser también interpretado. Se trata de sustituir un pueblo que consideran inadecuado con otro vestido con galas de revolución conservadora. Hay suficientes ejemplos en la historia del país y en las memorias constructoras de justicia para decir que no lo lograrán.

40 comentarios:

santiago bozzola dijo...

Adhiero a los terminos y al espiritu de lo expresado en esta carta.

Santiago Bozzola, arquitecto.
s_bozzola@hotmail.com

marcelo cosin dijo...

La nueva derecha tiene, además, nombres y apellidos que al día de hoy, 16 de junio de 2008, debemos señalar, justamente para mostrar como los contenidos de la carta abierta/3, revela testimonios ineludibles. Santiago Kovadloff, a través de un reportaje emitido por CN5 y conducido por Marcelo Longobardi,es el "sustento filosófico" de Elisa Carrió para que la concepcíón "destituyente" quede evidenciada. La vieja izquierda de Kovadloff, así como la reiterada traición ideológica de José Ricardo Eliaschev, no desiste del lenguaje reinventado en derecha golpista.
Sugiero ingresar en
http://youtube.com/watch?v=sQhl7gCsIy0
y revisar como Kovadloff introduce la teoría de la Concertación para incriminar a Néstor Kirchner y "obviar" a la presidenta.
Hoy domingo 16 de junio a las 22 horas, simultaneamente en todos los canales de noticias la oposición operaba desde el programa de Grondona, Majul, Bonelli, etc, la más orquestada campaña "destituyente", mientras que canal 7 transmitía la final de basket internacional.
Marcelo Cosin
Docente e investigador.

Senén dijo...

Un escrito muy interesante y que comparto.
Aporto que la mas inteligente y vieja derecha que ya tomó estos rumbos fue la mexicana a inicios del siglo XX. Mató a los líderes campesinos y revolucionarios y levantó ella las banderas revolucionarias con el Partido de la Revolucion Mexicana - luego seria el PRI (Partido Revolucionario Institucional) . Con estas banderas gobernó casi un siglo y sigue de una u otra forma en el poder.
Se busca algo similar en Argentina.
El pragmatismo lo puede aplicar la izquierda y la derecha. "No me metan la mano en el bolsillo" es algo totalmente pragmatico. Primero eso, luego la sociedad y después el concepto - quien sabe cual - de Patria.
El gran problema argentino - creo - es que la presidenta Cristina y el partido que ella representa sigue intentando volar hacia ideas mas sociales - no digo socialistas - pero la alimentación básica de su entorno sigue utilizando las viejas raices del peronismo entreveradas ahora con elementos de derecha - le "rosca" como le dicen en Uruguay - y si se tienen los pies agarrados al suelo, no se puede levantar vuelo.
Por fin, referente a un tema que realmente me preocupa por la historia de Argentina, digamos que Trostky tenia claro cuando impulsó la creación del Ejercito Rojo, que los uniformados quizás tenían que ser los más ideologizados del Estado, los más cargados de ideología revolucionaria, para asegurar asi su independencia de las clases historicamente privilegiadas y su union eterna con los humildes. Pero esto da para otra larga charla, al igual que los que hace decenios funcionan realmente como latinoamericanos: los medios de comunicación masiva y las derechas autóctonas.
Tiempo al tiempo.
Saludos amigos
Senén

Daniel Mojica dijo...

Comparto el contenido de la carta y adhiero a la misma.
Los hechos que se vienen desarrollando desde su difusiòn hace que debamos estar alertas y movilizados, en contacto para nuevas respuestas.
El mièrcoles 18/6 hay una movilizaciòn a la plaza de mayo en apoyo del gobierno. Ademàs de concurrir creo que debemos llevar consignas para que el gobierno escuche y responda, y para que resuene en los medios. Propongo una simple:
"Borombombòn,borombombòn a los del campo expropiaciòn"
Soy conciente que no debe estar en el ànimo del gobierno hacerlo, pero creo que es una manera de despertarlo del letargo, y de subir la apuesta ... y quien sabe...tal vez...como decìa una consigna del mayo/68 "...pidamos lo imposible..."
Daniel Mojica

Pilar dijo...

Mientras el que escribió todo esto tomaba café cómodamente y se masturbaba con palabras, la gente del campo se despertaba para trabajar a las cinco de la mañana y marchaba a su trabajo en las condiciones climáticas que fuesen... Recorrían miles de kilómetros, por caminos peligrosos, arriesgando sus vidas, enfrentaban problemas -concretos y no abstractos- de pagar sueldos e impuestos, comprar gasoil, arreglar máquinas que se rompieron, renovar maquinarias, vender sus productos, intentar cobrar lo que vendieron, planificar la producción, analizar... y millones de otras cosas que escapan a este comentario.
La tierra es de todos... pero la productividad de la tierra es nula sin trabajo. Vaya a trabajar al campo, vea de qué se trata, y después opine lo que quiera.
La gente del campo goza de rentas extraordinarias... ¡También goza de pérdidas extraordinarias! ¿Si el Estado tiene derecho a percibir las rentas extraordinarias del campo, entonces el campo tiene derecho a recibir indemnizaciones por sus pédidas? ¿Estaría bien que fuera así?
Y si no también podemos probar de estatizar el campo y que sea explotado por el Estado, y tal vez así todos podamos disfrutar de ver cómo termina todo en la misma desidia que terminó el Teatro Colón, el Teatro San Martín, y no sé cuantas cosas más que también maneja el Estado...
Yo no ví a nungún ruralista disfrazado con ropa de miles de dólares como la que viste nuestra Presidenta... ¿Ustedes? Y si llegaran al trabajo a la hora que llega Cristina... no creo que puedan gozar de ninguna renta. Gozar de renta implica trabajar, pasarla mal, privarse de muchas cosas. ¡El campo no es el lugar más cómodo para trabajar!
¿Y los Kirchner no son millonarios? Bueno... Y entonces podríamos empezar por dar el ejemplo desde casa... Que compartan ellos primero.
Y también podríamos hablar de transparencia política, y saber adónde va el dinero que ya entró al Estado a través de los impuestos que ya pagamos. Tal vez así sería mucho más fácil para todos que se nos meta una mano en el bolsillo. Porque nadie es tan tonto como para pensar que no entra suficiente dinero al Estado en este momento, sin que aumente ningún impuesto, como para que la Salud, la pobreza, y los caminos puedan estar en las condiciones que debieran. Y también la educación, que al final, es lo único que combate la desigualdad social... y no la redistribución de las riquezas, del bolsillo del campo al bolsillo de los polítcos.
Y tal vez algún día podamos ser todos más felices gozando de algún Jefe o Jefa de Gobierno que no nos robe en las narices y que no sufra de una enfermedad psiquiátrica de bipolaridad... Porque por el momento ya ni siquiera tenemos dignidad de ciudadanos...

Daniel dijo...

Acordamos con los dichos de la carta. Ahora: Manos a la obra!!! Concurramos a la movilización del miércoles 18 a Plaza de Mayo. Que los apropiadores del lenguaje popular nos escuchen decir las consignas en las que creemos. No nos quedemos esperando que otros lo hagan. Si nuestras palabras, las palabras populares, tienen sentido, hagámonos cargo...

la ciclona dijo...

Soy Graciela Rendon de San Martín de los Andes, maestra y escritora. Adheri a la primer carta y a la segunda y a la tercera, y ojala que no haya cuarta. Es imposible en este país avanzar hacia nuevas formas de socialismo, es imposible repartir con tana derecha, acaso clase media que solo desea ser rica en cuanto pueda y no la importa el hambre de chicos y grandes, no le inetresa la nacionalizacion de nada, no le ineteresa el tren para todos, ni los maestros muertos en la ruta....¡que tristeza mi país! dijera Daniel viglietti, mi país, que tristeza, la probreaza....la pobreza de mentes, digo yo.
Gracias CCC por estar juntos en ésta.

Victoria dijo...

Adhiero a lo que expresa la Sra. Pilar.
Una única y "pragmática" pregunta:
Si gritamos la consigna "expropiación de las tierras"...Quien va luego a trabajarlas a las 5am. cuando sean del Estado?
No hay mucho más que decir. Bueno, si: Que cuando el ministro Fernandez dice que el campo es sólo "un sector" de la Argentina se equivoca: Argentina es un país agroganadero, gran parte de su PBI se corresponde con las exportaciones de grano y carne. Eso también es un "hecho". Las palabras son muy lindas, muy bien dichas. Pero los "hechos" son los que contribuyen a la riqueza de un país.
Ah...Y firmo esta vez :) Así la Srita. Tritten y los demás "colaboradores" de Carta Abierta no se enojan.

Noemi dijo...

Triste sería que el tiempo nos haga ver cuando esto sea historia, que este era quizás un momento bisagra en nuestro rumbo que se desperdició

Saludos amigos

Santiago dijo...

Adhiero con la Carta. El miércoles todos a la marcha a favor de las retenciones y en contra de la nueva derecha que en realidad son los mismos de siempre. La clase media equivocada y mal informada se siente identificada con la clase dominante, como si alguna vez pudiera también ocupar un lugar en el selecto grupo. Pero dense cuenta, no hay suficientes vacantes. Por eso es selecto, reducido y hegemónico. No sigan defendiendo a rentistas. Acá no se está planteando ni siquiera la posibilidad de cambiar el modo de producción. Sólo es un intento por distribuir de manera un poco más justa la riqueza. Y le aclaro a alguna persona que comentó en este espacio, que los que alquilaron sus tierras por adelantado a precios increíbles, ya no se levantan más a las 5 de la mañana a trabajar. Si lo hacen, es de gusto nomás. Mientras tanto los monocultivos sojeros dejaron cantidades de campesinos sin trabajo y están arruinando definitivamente la tierra para darle de comer a los chanchos europeos. En fin... además de ver TN y C5N, busquen otras fuentes antes de formarse una opinión.

Noemi dijo...

A ver, Pilar y Victoria, qué hacían en la década del '90 los trabajadores rurales cuando no se exportaba ni el 1% de lo que se exporta hoy? Conocen exactamente la tabla de retenciones? Les parece justo que "socialicen" la "crisis" actual del campo pero que privaticen las ganancias? Les parece además adecuado que suframos como pueblo, entre otras cosas, de inflación por la manera indiscrimanada del uso de las tierras para plantar casi exclusivamente soja, privándonos así de producir alimentos para el mercado interno? Si pueden contestar a estas preguntas iniciales, quizas estén listas para un debate serio. Saludos!

Eduardo Real dijo...

Pro Campestres: Tienen a los más grandes medios del país a su disposición. Tienen necesidad de venir a joder acá?. Ya les canonizaron a San Alfredo. El gorilaje cerril ya les caceroleó a diestra y siniestra. Ya sabemos que Uds. SI trabajan de sol a sol, y no como los otros 40 millones de argentinos que nos rascamos el higo. Ya sabemos cuánta plata pierden con la sojita. Ya sabemos que Uds. socializan las ganancias. Reitero, ¿tienen necesidad de venir a joder acá? Nos toman por pelotudos?

Titania dijo...

Excluyendo a las "Señoras" Pilar y Victoria...¡Yo sabía que mis compatriotas no me podían defraudar! ¡¡Ahora sí puedo volver a decir que me siento orgullosa de ser argentina!! ¡Mañana TODOS a la Plaza!

nightjar dijo...

Pilar: lo tuyo parece compulsivo. Acusas a los demás de onanistas pero en cuanto ves algo que te excita se te sueltan los ratones y vos tambien le das a la mano...Tecleas, tecleas y tecleas creyendo que el el tipo del campo que se levanta vaya a saber a que hora (yo me levantaba tipo 9 y 30 hs) es el que, exprimiendo su cerebro, te dió la posiblidad de escribir en una PC todo eso...que escribiste. El mejor músculo es el del cerebro. Desarrollalo y te sentirás mejor

Adriana dijo...

Es lamentable que los intereses sectoriales y/o individuales se confundan con los intereses nacionales, que el árbol tape el bosque...

Es lamentable que se utilice al pequeño productor como bandera para defender los beneficios de grandes grupos agroexportadores.

En realidad es lamentable que sigamos siendo un país agroimportador en el siglo XXI, cuando deberíamos tener una economía integral volcada en primer lugar al mercado interno.

Pero más lamentable aún es que no logremos formar verdaderos ciudadanos conscientes de que vivir en democracia no implica solo gozar de derechos y libertades, sino aceptar la contrapartida de responsabilidades implícitas, entre ellas, la de conocer antes de opinar, la de participar siempre pensando en el bien común y no solo cuando nos tocan el bolsillo.

Laura dijo...

Adhiero. Todos a la plaza a ocupar el espacio público, soberano y democrático. Laura

sabirna dijo...

adhiero a los contenidos, en forma total.
este pais es cuasi mitologico, con todo lo que ello implica.
cuando uno se pone a pensar en un Allende, en un Guevara, en las luchas sociales que continuan en santiago del estero, o tucuman, como si no hubieran pasado los setentas,
en que hay gente que sigue jugandose por otra, pero con valores ... esta gente que se ve en la television, no puede menos que generar una sonrisa de compasión, o una expresion de desden.
la pobreza rural existe, pero no es la de la television, al menos no la de los canales citados por algunos de ustedes,
pobreza rural: donde no llega la salud , la educación, familias enteras obligadas a abandonar sus tierras, voluntades que se empeñan en quebrar etc. repito la pampa humeda no es el pais: chaco, santiago del estero, la rioja, tucuman, salta...
hay mucha literatura por consultar señores de la protesta, hay mucho informe que ver, hay mucha gente que oir, y hay mucho que hacer.
Esta nueva derecha es sin duda más peligrosa (en los tiempos que corren) que la vieja.
Y el espacio para la memoria, para el daño psicologico en masa que causo, la vieja derecha en este pais, no debe resultar menor, ni vanalizarse como si estuvieramos hablando de historia medieval porque el resultado está justamente frente a nuestros ojos, en las pantallas de los televisores, en diarios, y en radios.
realmente han resumido, en su totalidad, la cuestion. y leerlo me ha hecho sentir un poco menos sola. gracias.

Julitov dijo...

Totalmente de acuerdo. Basta ver como "progresistas" como Carrio, Giustinianni o Binner le hacen el aguante a la Sociedad Rural y los dueños de la tierra para que desabastezcan a las ciudades y paralicen los pueblos mientras ellos hablan de civilidad. Hoy como aquel 17 de Octubre mientras el pueblo esta en la calle ellos van estar en la Iglesia rezando para que el Señor ciude las ganancias de los que mas tienen

Donatella Castellani dijo...

¿Es nueva o vieja esta derecha que ha cobrado tantas alas en la escena nacional? Lo que señala nuestra Carta Abierta 3 es que lo nuevo es el disloque que se ha producido entre las palabras y los hechos. Un discurso recogido de las luchas populares, que reclama contra oligopolios, contra multinacionales, contra el capital financiero, pero que al final de las declamaciones lo que procura es que "no me metan la mano en el bolsillo". Un discurso cuasi revolucionario, pronunciado bajo la sonrisa de los sectores más poderosos y más reaccionarios del país. La consigna "El pueblo unido jamás será vencido" coreada delante de De Angeli. ¿Es esto nuevo en el mundo? Recordemos: Mussolini subió al grito de "Italia proletaria y fascista, de pie!". Clamaba contra la "plutocracia", pero fue el gobierno de las corporaciones. Y aquí quizás lo nuevo es que esta construcción discursiva que ha dado en llamarse "campo" actúa ahora como una corporación. No importa discutir si es la vieja oligarquía o si, gracias a casamientos, uniones comerciales, especulaciones varias, extranjerizaciones, etc., ahora el poderío agropecuario luce apellidos de menos prosapia que los de la buena época de los conservadores. Sí importa registrar que todo un sector de pequeños propietarios, que hasta hace pocos años la pasaban muy mal – y por eso participaron codo a codo con las luchas de la CTA, por ejemplo – hoy han empezado a tomarle el gusto a la prosperidad económica. Por eso se sienten mucho más cerca de los grandes amos de la tierra, a cuya altura no les parece ya imposible llegar gracias a la explosión de las comodity, que de los sectores aún planessocialesizados o de los obreros y empleados sindicalizados pero que todavía participan minoritariamente de la renta nacional, o de los desgraciados desnutridos originarios que aún sobreviven en las tierras que una vez fueron de sus ancestros. De allí que les queda la letra de otros tiempos, aunque la aplican a una música distinta. La corporación ha reemplazado otro tipo de asociaciones. Sectores sociales diferentes convergen en ella porque sus intereses son aparentemente comunes: el precio de los cereales, el del glifosfato, las herramientas para la siembra directa, el precio del combustible. De todo eso pueden discutir de igual a igual los chacareros de la FAA con los estancieros de la Sociedad Rural y de CARBAP. Esto es lo que los une, y no "el espanto" como dice Buzzi. Y aquí es donde se oculta una de las falsedades ideológicas del discurso ruralista: la de los intereses compartidos. El pequeño chacarero, como es natural, tiene menos resto que el propietario grande o, como los hay y muchos, grandísimo. Y ¿quiénes les van a comprar las tierras a precio vil si una sequía, un granizo, una inundación o lo que sea no les permite hacer frente a las deudas que, a menudo con euforia excesiva, contrajeron para renovar maquinaria o expandirse de cualquier manera? Precisamente sus actuales socios grandes con los que hoy son un solo corazón. Y cuando un pequeño chacarero tiene demasiada poca tierra como para que justifique el gasto de mover su maquinaria para sembrarla y por eso él se convierte en arrendatario y siembra en tierra ajena ¿quién le cobra arrendamientos carísimos (hoy más o menos lo equivalente a 1 tn de soja) que liman fuertemente su rentabilidad? De nuevo, sus socios de la corporación. El Grito de Alcorta, tan emotivamente recordado hoy, fue precisamente una revuelta de los campesinos arrendatarios contra los terratenientes arrendadores. ¡Y qué simpático es ver a la Sociedad Rural participando de tan sentida recordación! Casualmente, el tema de los arrendamientos – que sí sería algo acerca de lo cual el gobierno debería ir pensando en formas de regulación – es una reivindicación que aparece poco o nada en boca ruralista. Ni siquiera en la del chacarero De Angeli. ¿Por qué será?
Por último, si, ni Dios permita, el precio internacional de la soja un año de estos se viniera a pique (como pasó hace 10 años con el precio del arroz que ahora está de nuevo por las nubes) todos los chacareros que abandonaron las vacas, el tambo o lo que sea que tenían para sembrar soja hasta debajo de la cama ¿a merced de quiénes van a quedar? Cuando Bussi dice "los grandes pooles sojeros nos van a pasar por arriba" ¿a qué se refiere? Los grandes pooles, que son fondos de inversión para el capital financiero, no compran tierra: la arriendan y sus arrendadores son a menudo muchos pequeños propietarios que o no tienen capital para sembrar en propio o, por los buenos motivos que sea, prefieren irse al bar del pueblo a charlar con los amigos mientras viven con el precio del arrendamiento. Y, si es su gusto, que les aproveche. No corren más riesgo que el que les devuelvan una tierra agotada por falta de rotación de los cultivos. Pero si mañana la soja no fuera más negocio, ¿quiénes se quedarían con sus tierras?
Obviamente, con esto no se quiere decir que los pooles de siembra no sean malos. Lo son porque concentran producción, fijan condiciones, arrasan con todo, contribuyen casi nada al desarrollo de las economías regionales. Solo se quiere señalar que entre los que se sientan enlazados codo a codo hay lobos y corderos que se ilusionan con ser amigos como en "Babe, el chanchito valiente", pero que en cualquier momento pueden ser devorados.
Pero eso logró ahora la derecha en nuestro país, esto es lo nuevo: formar una corporación donde se sintieran incorporados nuevos sectores sociales, nuevas capas medias rurales que hoy, con buena o mala fe, prefieren priorizar la lógica de una comunidad de intereses económicos circunstanciales a la lógica política de los intereses más permanentes de la democracia, la justicia social, la equidad distributiva que, llegado el caso, los protegería a ellos mismos de las ambiciones de los más poderosos. Eso se manifiesta en la intención de formar un "Partido del campo". ¿Se puede imaginar algo menos político y más corporativo?
Pero ése es el peligro de despreciar la política, de pensar que la ideología es una superestructura inútil, desvinculada de consecuencias materiales sobre la vida de los hombres. Cuando se prioriza el discurso de la "eficiencia", como ocurrió durante toda la década de los 90, los sectores menos fuertes, siempre terminan perdiendo. Y no es la primera vez ni en la Argentina ni en el mundo que la pequeña burguesía – urbana o rural -se convierte en plataforma de lanzamiento para proyectos que luego la golpean terriblemente.
La lucha contra las retenciones ha sido ahora la argamasa de la corporación. Las retenciones son, es bueno recordarlo, un gravamen aduanero. Y eso significa, por un lado, que son atribución del Ejecutivo y no del Congreso, y, por otro lado, que son un derecho de exportación que se aplica sobre un producto. Por eso no se le pueden aplicar a unos productores sí y a otros no, de acuerdo a si son grandes o chicos o cualquier otra distinción. Sí se puede, como se propuso, ofrecerles a los que lo necesiten (los pequeños) un reintegro, subsidio o compensación. ¿No es un poco sospechoso que los grandes de SRA y de CRA estén tan preocupados por una justa segmentación de tal gravamen? Su grito de "unidad, unidad" deja traslucir sus alegría por haber conseguido capturar a capas objetivamente antagónicas, a sectores más amplios que el reducido núcleo del privilegio.
Cuando se habla de distribución, descubren que la Argentina no es el primer mundo: que los hospitales no tienen lo que hace falta, que los caminos del interior no son autovías, que la cooperadora de la escuela rural necesita hacer una rifa, el patrullero necesita que le donen combustible. Eso los indigna, pero ¿por qué van a tener que poner ellos para esas cosas? La culpa es del gobierno que hace caja. El "campo" se redescubre federal y clama para que la plata vaya a esos gobernadores a los que por otro lado insultan si no les dan la razón y a esos intendentes cuyas casas y municipalidades están dispuestos a tomar por la fuerza porque no están para servirlos.
La vieja derecha, la de siempre, es peligrosamente hábil. Ha logrado sí un fenómeno nuevo. Por eso vemos antiguos luchadores sociales, de larga y respetable trayectoria, unirse tras bambalinas a la corporación con el sueño de poder luego torcer el rumbo de la sedición y transformarla en un movimiento revolucionario. En el escenario, agitadores profesionales con limitada pero efectiva sintaxis, metáfora campestre y ansias de estrellato mediático. Mienten como quieren sobre los números de costos y rentabilidades. Total la adhesión urbana que buscan no entiende nada de actividad agraria. La mayaría de los periodistas tampoco. Se presentan simultáneamente quebrados y poderosos. Se ofenden si se les dice "piquetes de la abundancia" pero sus verdaderos números – y me refiero a los medianos y pequeños - causarían asombro no ya a los muchos indigentes, sino a la mayoría de los asalariados que también, señoras Pilar y Victoria, se levantan a las 5 de la mañana para viajar en transportes que ellos no les darían a sus vacas, trabajan todo el día para un patrón que puede disciplinarlos con el temor al despido, no ordeñan la vaca sino que compran la leche a 2,80, no tienen gallinas con las que , según dicen, sobreviven los pobres productores mientras mantienen sus granos bien guardados en los silos.
Luchar contra la derecha y su intento destituyente hoy no es solo describir sus formas. No es solo reconocer los viejos intereses que constituyen su núcleo duro. Es tomar nota de los nuevos actores sociales que la integran, es denunciar su modelo corporativo que oculta contradicciones y hetereogeneidades, es también nosotros ser concretos. Si las palabras en sí siempre son metáforas, no caer en los usos meta-metafóricos del lenguaje, devolverle su función referencial, saber para quién hablamos para que todos sepan de qué estamos hablando. Basil Bernstein, un lingüista inglés, diferenciaba en los usos del lenguaje un "código elaborado" y un "código restringido". Este último, con menos desarrollo sintáctico y léxico más reducido, es el que hablan las comunidades cerradas, que se conocen mucho: en las cárceles, los cuarteles, las familias. Una de sus características es no reconocer el punto de vista del receptor, porque se lo asimila a uno mismo, no se lo diferencia. No caigamos en la paradoja de crear un código elaborado-restringido, para uso de científicos sociales: también hablamos para gente que no sabe cuál es el referente de "milenarismo", lo cual no es demasiado grave, pero que tiene un lío en la cabeza sobre quiénes son los buenos y quiénes son los malos en esta película, quién gana mucho y quién está al borde de la indigencia, qué tiene que ver Miguens con Wilma Ripol, qué pasaría si no hubiera retenciones, qué significaría para su vida personal volver a un modelo de mercado puro, etc. Y eso sí que es gravísimo.

Pilar dijo...

¿Por qué nos molesta tanto que nuestro vecino tenga más que nosotros? ¿Y por qué fantaseamos acerca de cuánto tiene nuestro vecino?
En este país lamentablemente los políticos son muy corruptos y a la bronca de tener que pagar más impuestos porque yo gano más, se suma la de saber que ese dinero no va a ir a parar a ningún lugar distinto del bolsillo de los políticos.
Y estimado nightjar, el cerebro NO es un músculo! Si usted tiene músculo adentro del cráneo lo compadezco!
Lo interesante sería que todos pudiéramos apreciar a nuestro prójimo sin interesarnos en cuánto tiene ó gana y hacernos cargo de lo que elegimos hacer, sin despertar envidias por lo que tienen ó hacen los demás.
El trabajo en el campo es duro de verdad, también para el dueño. No es fácil, infórmense y después opinen. Si ustedes estuvieran dispuestos a hacer el esfuerzo de semejante trabajo no envidiarían a quienes lo hacen.

Sebastián Iglesias dijo...

Donatella:
Focalizaste en Pilar y viste lo que contestó.
La intensidad de tu análisis merecía un debate con altura.
Es que el ruido de las cacerolas hace hueco y eco en craneos.
¿Pensaste que el deseo de Pilar no es la baja de las retenciones sino que Don Alfredo termine en Bailando con Tinelli?
Últimamente estoy bastante intolerante y propongo carta abierta/4 el nuevo pelotudo argentino, perdón.

Donatella Castellani dijo...

Estimada señora Pilar: verá, yo tengo un campito mediano en Entre Ríos, 500 has., unos 150 kms. más arriba que el piquete mediático. Al campo lo administro yo, que también administro 350 has más de mi familia y un socio. Lo hago intercambiando ideas con mi encargado. Él vive en campo con su mujer y una hija separada con dos chiquitos. Sus dos hijos mayores, casados y con hijos, también trabajan allí. Uno vive en el campo y el otro en el pueblo. Y ya verá, señora, porqué le cuento esto. Hace 6 años yo y mis vecinos (acerca de cuyas propiedades no necesito fantasear porque más o menos las conozco como ellos conocen las mías) nos juntábamos para ver qué podíamos hacer "para fundirnos más despacio", como solíamos decir. Tenía deudas que no sabía cómo pagar. Algunos lo logramos, otros no. Y se fundieron. Hoy debo decir que con 200 has de soja, más algo de trigo y algunas vacas, gano buena plata. También este año que, por la seca, la cosecha fue infinitamente peor que la del año pasado. Y pagando el 41% de retenciones, que era lo que correspondía cuando alcancé a vender una parte antes de que me cortaran las rutas. Cuando estábamos al borde de la quiebra, no trabajaban tres jefes de familia sino uno solo y se conformaba con el salario mínimo de peón rural - una miseria - porque sabía que no daba para más. Los muchachos, que eran solteros, se hacían algún jornal de cuando en cuando. Hoy, como ya le dije, ha crecido la familia, son en total 11 personas, tres son efectivos con distintos cargos, superiores al de peón simple, y viven relativamente bien. Por cierto, la famosa "distribución" debe empezar por casa, pero ahora hay para distribuir y antes no. De todos modos, eso no quiere decir de ninguna manera que el salario de los peones no deba ser aumentado por ley, nunca por buena voluntad, que la obra social que tienen es un escándalo porque está siempre cortada y tantas otras cosas que les pasan. Lo mismo, lo reconozco, yo como patrona me quedo con la parte del león. Cosas del capitalismo, vio?
Si a esta altura Ud. me dice que no le interesa mi vida, señora Pilar, tiene toda la razón. Es solo un pequeño caso que no tiene porqué importarle a nadie. Pero yo le cuento todo esto porque me parece que sería bueno que todos habláramos de lo que sabemos y no de cualquier cosa. Y tratáramos de no decir tantos bolazos. Vea, yo viajo mucho al campo, a remates, a otros pueblos donde arreglan o venden herramientas, pero nunca he andado por caminos más peligrosos que el resto de los argentinos, salvo, claro está, que me encuentre con De Angeli que dice que anda a 160 kms. por hora. Y le aseguro que decir que mi trabajo de propietaria es duro sería un insulto para otros muchos trabajadores y hasta para mí misma que, como profesora universitaria que también soy (y discúlpeme por aparecer de nuevo en esta historia), he pasado noches durmiendo en el micro para llegar a dar clase a Olavarría, o he vuelto desde Campana o Lomas de Zamora después de la 11 de la noche, con frío y miedo por esas rutas. Eso lo hacen también muchos colegas que, además, no tienen la suerte de tener campo como yo. Y ¿sabe qué? lo que ganan por mes es menos que una sola tonelada de soja. Obviamente, el trabajo de los peones es más duro. Pero, lamentablemente, el de muchas categorías de trabajadores lo es. ¿Sabe Ud. cuántos albañiles han muerto por caer de un andamio o bajo un derrumbe?
Vamos, señora Pilar, hablemos de cosas serias y no con la fábula del pobre productor sacrificado. En la ciudad también hay muchos trabajos muy duros y mucho peor pagados. Digamos de una vez que el costo más desorbitado de hacer soja u otro cultivo es el arrendamiento que hoy paga el que siembra en tierra ajena. Son muchos los productores con poca tierra propia que lo hacen y para ellos sí la cosa viene más brava. Pero ese arrendamiento se lo cobra otro productor que posiblemente no trabaja ni a las 5 de la mañana ni a otra hora. ¿No sería eso lo que habría que arreglar?
Ay, señora Pilar, para salirnos de historias personales e ir a conceptos más generales ¿de verdad, de verdad Ud. cree que está mal que el que más gana, más pague? No puedo creer que al final fuera ésa la verdadera idea que mueve la protesta contra las retenciones. Y, le digo, la excusa de que hay algunos políticos corruptos (¿todos, señora? ¿no le parece exagerado? ¿a Ud. le gustaba más cuando vivíamos sin políticos y con las urnas "bien guardadas"?), suena un poquito demasiado conveniente para la ocasión.
Y dígame otra cosa que me preocupó ¿de verdad, de verdad Ud. cree que todos hacen lo que eligieron hacer? ¿Que todos tienen las mismas posibilidades de elegir? ¿Que a lo mejor el que no es productor agropecuario es porque prefiere ser cajero de supermercado, barrendero, servicio doméstico o maestro? Mi querida señora, Ud. debe vivir en Bechuanalandia, porque en la Argentina creo que no.
Por último, estimadas Pilar y Victoria (ya que a las dos les preocupa lo mismo), ¿porqué hablan del peligro de que se expropien sus tierras y las tome el Estado? ¿Me perdí de algo mientras me preparaba el mate? ¿Ya se hizo la revolución? ¿Quién la encabezaba, De Angeli con su avioncito? ¿Y Miguens y Llambías lo dejaron?
Vea, estimada señora, muchos me dicen que no debería haberle contestado y que debería reírme de lo que Ud. dice. Pero yo no me río, señora. Si Ud. piensa en serio lo que dice, no me da risa. Me da un poco de tristeza y mucho miedo. Pero a lo mejor Ud. lo puede pensar otra vez, ahora en silencio, sin el estruendo de las cacerolas, y puede cambiar de idea. Ojalá así sea.

Osvaldo Corvalan dijo...

Tiene razón Sebastián Iglesias, hace falta una nueva Carta Abierta al Pelotudo/a Argentino/a, aunque creo que su (i)responsabilidad (la del pelotudo/a) no es totalmente suya.
Estamos hoy viviendo las consecuencias de políticas que han sido definidas hace ya muchos años por la derecha, previendo los avances de las ciencias y las técnicas; las consecuencias de la tenacidad de esa derecha por imponer ideologias individualistas y libremercadistas; las consecuencias de la incapacidad ideológica de los políticos que nos gobernaron y nos gobiernan y hasta -¿por qué no hacernos cargo?- de la ingenuidad de los que creímos que podíamos hacer la revolución con sólo la buena voluntad y la entrega.

En 1973 se conformó la Comisión Trilateral -de la que Martínez de Hoz fue parte- a instancias de David Rockefeller -del que M. de Hoz era amigo personal- en la que se comenzaron a definir las orientaciones que debería tener la política mundial para que las grandes empresas que formaban parte de ella pudieran incrementar sus ganancias disponiendo, al mismo tiempo, de los recursos necesarios. Allí se definió también que las fronteras nacionales deberían desaparecer para beneficio del "bien común", entendido este como el beneficio de esas empresas y los países que entonces eran el centro del poder mundial: EEUU, la naciente Unión Europea y Japón.
Tambien se definió allí qué características debían tener las democracias para que existiera "gobernabilidad". Y se definió la gobernabilidad. Y se dijo que un exceso de democracia no era deseable en ningún país.
Con esas definiciones, se convalidaron los golpes de Estado en América Latina. Hoy sabemos que Kissinger fue un activo promotor de los golpes de Estado en AL y un miembro conspicuo de la Comisión Trilateral.
Zbigniew Brzezinsky, hoy olvidado, fue el inspirador de estas políticas. Reclutado por Rockefeller fue el alma de la Trilateral. El entendió que la revolución tecnológica pondría al mundo ante una nueva situación y escribio El papel de Estados Unidos en la era tecnotrónica. Efectivamente, la globalización tiene mucho que ver con esa revolución tecnológica prevista por Brzezinsky.

Y hay aquí -en las décadas del 80 y el 90- dos elementos confluyentes: neoliberalismo -la nueva ideología de la derecha tenaz- ideología (que se presenta como no ideología) disolvente, que enseña que lo que mueve a una sociedad es la competencia (en todos las planos), no la solidaridad, y la libertad de mercado. Y la globalización, fundamentalmente financiera pero que se extiende a todos los planos y transforma la vida cotidiana al punto que casi ha borrado las fronteras culturales.
Y aquí es donde aparece la incapacidad -nuestra incapacidad- para hacerle frente y somos prácticamente barridos por la fuerza del huracán. Caemos en el "posibilismo".

1983: Salimos de la dictadura; entramos a una democracia debilucha, con un líder como Alfonsín al que hay que reconocerle el juicio a las juntas dictatoriales y el "Nunca más", sin ninguna duda, pero ideológicamente débil para enfrentar a la derecha de su propio partido, que pugna por transar con la dictadura. Que no es capaz de enfrentar a la derecha económica, con fuertes lazos con la derecha militar. No confía en el pueblo y su fuerza. Enfrenta varios intentos de golpe, militares y económicos; sufre muchas presiones y pocas veces se impone. La mayoría transa y se deja llevar como chancho en el mosaico. Se deja apretar por el FMI y el BM, ya transformados, reconvertidos por las políticas de la Trilateral. Desestima su propia política, convalida la deuda externa fraudulenta y cae en las garras de los organismos internaciones. Acepta las políticas del FMI. Entra en los tejes y manejes de los "técnicos". Acepta los programas de "ajuste estructural" y la deuda se incrementa más y más, porque todo eso se financia con más deuda.

En 1989 lo voltea un golpe económico. Sube el menemismo y completa la obra de la dictadura militar y la de Alfonsín: El país entero cae en las garras del neoliberalismo y la globalización impulsados por la menemismo (y ni hablar de la corrupción). La deuda se transforma en herramienta de apriete político y económico. Todo es entregado.
La cultura se transforma, acorde a la transformación económica. La educación, también. Todo se compra y todo se vende, hasta los niños. Los individuos se creen libres para todo, especialmente para cagarles la vida a los demás de cualquier manera posible. Esa es la esencia de la formación que la sociedad recibe. Pero hay quienes resisten (proceso repetitivo a lo largo de la historia: siempre hay "insurrectos", afortunadamente) y dan combate -muy desigual- al neoliberalismo.
Los mecanismos de transformación cultural son múltiples. Resulta muy interesante conocer como nos metieron el dedo en la boca (por ser educado) al financiarnos el Banco Mundial cambios en los programas educativos. Cómo con el cuento de lo técnico separado de lo político, nos dieron vuelta el país y nos dejaron de rodillas. Y con el cerebro vacío. De eso se encargaron las universidades privadas, surgidas con la dictadura y consolidadas en la democracia (hasta hoy se sigue escuchando que la educación privada es mejor). Y no es que en las Universidades Nacionales no haya derecha, pero las privadas son para "crear" nuevos individuos que, a su vez, creen una nueva sociedad, apolítica, eso sí. Y muy crítica de todo lo que huela a intervencionismo estatal.

Y ahí tenemos a la "nueva" juventud. Ahí tenemos a nuestros dos exponentes de esa nueva juventud, fraguada en las transformaciones impuestas por las dictaduras, los gobernantes débiles e ideológicamente comprometidos con la derecha, en mayor o menor grado.
Por eso digo que la responsabilidad por las tonterias que emiten no es totalmente suya: Es la cultura de las frases hechas, de las respuestas rápidas y al toque -no importa que no tengan contenidos- de esa nueva juventud, la que se expresa. Ese es el nuevo Pelotudo Argentino/a. Que cree que el mundo está para que él se lo lleve por delante. Para que le sea impuesta su voluntad. Pero ojo, que no sea totalmente conciente y responsable de su pelotudez no lo hace menos dañino. Y como no tiene preocupación por salir de la huella tonta y ciega a que ha sido confinado, hay que darle batalla.

Y antes de despedirme, unas palabritas respecto a este gobierno: No me conforma 100%, pero lo he defendido, lo defiendo y lo defenderá porque no hay nada mejor en el horizonte. También en este caso, lo que le juega en contra es la ideología. El primero y ella después, han dicho que su objetivo es crear un capitalismo humanitario, en el que todos ganen lo que tengan que ganar. ¿Qué es eso? Si el sabio Manolito dijo, allá en la década del 60: "Nadie puede amasar una fortuna sin hacer harina a los demás". Entonces, de qué hablamos?
¿Pretendemos distribuir la riqueza, sin desmontar las bases del Estado Neoliberal? Un Estado que ha sido transformado para responder a las necesidades de los monopolios más que a las necesidades del pueblo, ¿puede ahora servir para re-distribuir la riqueza creada por el capital?.

Sé que no es fácil remontar más de 30 años de neoliberalismo -afirmado en todos los planos de nuestra vida- y enfrentar a los poderes económicos, llámense mineras, pools de siembra sojera, bancos extranjeros, empresas extranjeras arribadas con las privatizaciones, etc., pero que no sea fácil no quiere decir que no haya que intentarlo. Y en mi humilde opinión, lo que este gobierno debería hacer -para cumplir con lo dicho en los propios discursos (¡ayúdenme!, decía K)- es hablar con el pueblo, decirle: ¿qué quieren hacer con este país? ¿cómo quieren que nos desarrollemos? ¿qué están dispuestos a sacrificar para avanzar en el camino que decidamos juntos? Ha recurrido al pueblo para frenar a la derecha, como lo hacen todos los gobiernos cuando tienen la soga al cuello, debería también recurrir a él para construir el futuro. Pero… ¿lo dejará la ideología?

Osvaldo Corvalan
Investigador

Natacha dijo...

Para contestar al compañero, te sugiero leas el análisis de Emer Sader sobre la coyuntura latinoaméricana actual. Yo creo que a este gobierno, sí le da la ideología y la voluntad, pero con la velocidad de reproducción de tan estrechas palabras como las de Pilar y Victoria, ¿puede un gobierno destruir las bases del neoliberalismo?. Pretender eso, como si fuera sólo cuestión de proponerselo no sólo me parece ingenuo, sino infantil (en el sentido negativo de la palabra).No quiero ser obsecuente, y hago una lectura crítica de muchas acciones del gobierno, pero también sé cuándo es el momento adecuado para hacerlo. Estimo que éste no lo es.
Te repito Osvaldo, con todo el afecto porque estamos en la misma lucha (por supuesto que éstas diferencias sirven para aprender), lee a Emer Sader... Ah! también a Laclau sobre populismo en América Latina.
A LOS COMPAÑEROS INTELECTUALES QUE NADA TIENEN DE CHARLATANES DE CAFÉ: No se olviden de Jauretche. Es necesario determinar para qué público va dirigido cada mensaje (sin subestimarlo, por supuesto, pero conociendo cuáles son los condicionamientos de cada uno) y redactarlo en base a ese factor.
Eso es todo, un fuerte abrazo...

Natacha

Sebastián Iglesias dijo...

Osvaldo, por un mometo pensé que me llamaste (i)responsable y pelotudo. Creo que una confusión en el sujeto me llevó a tan grueso error. Por otro lado estoy tranquilo, es que poca gente me conoce y puede dar fe de lo pelotudo que soy. ja.

Natacha, me hiciste acordar: "El medio pelo en la sociedad argentina".
Ahora que lo pienso, tenés razón Natacha.

Ahhh casi me olvido!!! ¿no es Emir?

silviaemilia dijo...

Adhiero a los términos de las 3 cartas abiertas. Desde mi punto de vista una buena lectura del momento político. Destacaría además de la complicidad de la nueva derecha con los medios de comunicación, otra no menos importante, la complicidad del discurso científico y los laboratorios en al idea de destituir la historia y la "subjetividad" del ciudadano. ”La buena voluntad" de la mayoría de las campañas de prevención sirven a la política del miedo, del pánico y como dice la carta abierta 3 “Moralismo de estrechez domiciliaria, pertrechada, victima de miedos construidos y de oscuros deseos de resarcimiento”. Miedos, pánicos, depresiones, y todas las “patologías modernas”deben ser entendidas como respuestas a ese “compás de espera” de la época actual. Pero no nos engañemos la nueva derecha también inventa sus soluciones, las terapias cognitivas comportamentales son un ejemplo, de esta nueva visión del hombre máquina.

silvia dijo...

Adhiero a los términos de las 3 cartas abiertas. Desde mi punto de vista una buena lectura del momento político. Destacaría además de la complicidad de la nueva derecha con los medios de comunicación, otra no menos importante, la complicidad del discurso científico y los laboratorios en al idea de destituir la historia y la "subjetividad" del ciudadano. ”La buena voluntad" de la mayoría de las campañas de prevención sirven a la política del miedo, del pánico y como dice la carta abierta 3 “Moralismo de estrechez domiciliaria, pertrechada, victima de miedos construidos y de oscuros deseos de resarcimiento”. Miedos, pánicos, depresiones, y todas las “patologías modernas”deben ser entendidas como respuestas a ese “compás de espera” de la época actual. Pero no nos engañemos la nueva derecha también inventa sus soluciones, las terapias cognitivas comportamentales son un ejemplo, de esta nueva visión del hombre máquina.

Natacha dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Natacha dijo...

Fe de erratas: Es EMIR SADER, Sebastián. Positivamente fue una bocanada de sosiego escucharlo en el programa "Visión 7 Internacional" (Muy recomendado para quienes todavía no lo han descubierto). Habla de un momento como dijo una compañera por acá, bisagra. Por eso es que creo que a pesar de las críticas que podamos hacer a este gobierno (una de ellas, como decía Osvaldo, la participación de las organizaciones y el pueblo en las políticas, tema álgido y complejísimo si los hay), debemos ser sumamente cuidadosos con nuestras expresiones. Sobre todo teniendo en cuenta en qué ámbito las hacemos. Reflexionando un poco, este es un blog en el que realmente se puede debatir, es indispensable hacerlo. Pero no olvidemos que es un espacio abierto a seres que se nutrieron toda su vida de esta dislocación conceptual de la que habla la carta. No agreguemos más aderezos a esa ensalada mental que portan. Hay receptores y receptores.

Osvaldo Corvalan dijo...

Natacha, entiendo tu preocupación pero creo que lo importante es el debate.
El que entra a leer este blog puede tener diferentes objetivos: curiosear y en función de ello, esclarecerse, interviniendo con sus opiniones y leyendo las de los demás o simplemente molestar, lanzando críticas sin fundamentos. Esto dicho como ejemplo porque creo que las intenciones de los seres humanos no pueden encasillarse.
Yo (sin que esto deba ser tomado como una regla) solo me niego a debatir con quien se cierra en una posición y le interesa sólo mostrar que él tiene razón. Ahí no hay para qué perder el tiempo. Pero hay personas que tienen dudas, no saben bien qué pasa, perciben actitudes contradictorias y quieren entender, entonces el debate puede serles positivo porque aunque no nos pongamos de acuerdo en una primera instancia, ambos hemos confrontado ideas.
Y yo tengo ideas respecto a la política, la democracia, la participación social, las obligaciones de los responsables de tomar decisiones, etc. y las expongo porque quiero difundirlas y confrontarlas con las opiniones de los demás ya que no creo que ya me sé todo.
Creo que es una manera válida de enfrentar esa dislocación conceptual a que se hace referencia. Y que es una manera de educar -o de tratar de- para la democracia.
Creo que, precisamente por lo que escribí acerca de cómo se ha ido cambiando la conciencia social mediante múltiples mecanismos, el debate es necesario. Y más cuando falta una política oficial para “desneoliberalizar” las mentes.
De Emir Sader he leído algunas notas. No conozco su análisis sobre la coyuntura actual. Respecto a lo de desmontar el neoliberalismo, creo que es un tema largo y complejo de explicar y no dispongo del tiempo ahora como para exponer mis ideas al respecto, sólo digo que sé que es difícil y que no se puede volver atrás la página como si nada. Si se entendió así, aclaro que no es eso lo que quise decir. Pero de ahí a alentar por ejemplo, la política minera del menemismo, hay una diferencia.
Y si incluí ese comentario en mi intervención es porque esa preocupación está en la sociedad, es parte de las críticas de los que podríamos llamar "confundidos" que apoyan “al campo”, sin reflexionar. Muchos, por ejemplo, recuerdan que Grobocopatel, el "rey de la soja", fue parte de la comitiva presidencial de NK en un viaje a Venezuela y que está haciendo negocios con ese país. Y eso no les "cierra", así como a otros no les "cierran" otras cuestiones. Y no creo que no mencionándolas aventemos el peligro. Al contrario, creo que hay que debatirlas, encontrarles una explicación y hasta una justificación. Y si no aparece, no aparece; ya se aclarará... pero mientras tanto, las contradicciones están y no se las puede esconder. Así que lo mejor es hacerles frente.
Fernández Buey, un filósofo español, dice, hablando del desencanto de los ciudadanos con la política en esta época de neoliberalismo, que no debemos despreciar la política y dejarla en manos de otros, sino “participar en las tareas de la polis para ser mejores y para vivir mejor”. Pero también nos advierte que, por los conflictos que siempre están presentes, “ningún ser humano conciente está libre de la vivencia trágica de la relación entre lo ético y lo político”. También José P. Feinmann se ha referido a este conflicto entre ética y política en varias ocasiones en sus notas en Página/12. No siempre he estado en total acuerdo con él, pero sus ideas me han sido muy útiles.
Respecto al contenido de las Cartas, estoy de acuerdo con ellos y es por eso que he entrado a conocer el blog y me encuentro con esta agradable sorpresa de intercambiar ideas y experiencias. Mis saludos.

Osvaldo.

Natacha dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con vos Osvaldo. El debate ES FUNDAMENTAL y más importante aún es aquél que llega a los oídos de aquellos a los que les cabe responsabilidades.
Coíncido también en tu referencia al angosto sendero entre la política y la ética. Nada más alejado de mi intención es defender a nadie con facón y ojos vendados.
Si bien nunca creí que la verdad estuviera de mi lado, soy consciente de que la busco permanentemente, cuando lamentablemente otras personas (por motivos fundamentalmente culturales) hablan sin conocimiento de causa con total desparpajo, sin tener siquiera un interés real por la cuestión que vomitan. Esas voces suelen alcanzar a muchas almas sensibles que vieron sus capacidades coartadas por el sistema mercantilista que nos circunda.
Es por eso que subrayo el CÓMO. Pienso muy parecido a vos, y no es que la tuya haya sido una crítica de las que considero destructiva, sólo que yo no utilizaría la metáfora de la soga al cuello. No digo que éste mal, simplemente me disparó ese pensamiento, porque lo noto en muchos compañeros que hacen críticas de cejas en alto en momentos y lugares, que no considero oportunas. Te repito, tu comentario me disparó esa reflexión, no es que piense que tu aporte sea purista y desubicado.
Parece una pequeñez pero debatiendo con mucha gente considero que no lo es. Fundamentalmente porque creo que el horizonte se acerca un poco a nuestro continente. No idealizo el proceso, pero sí lo defiendo porque considero que es una realidad concreta, un avance, y con ella y por ella hay uqe pelearla con la mayor claridad posible.

Un abrazo
Natacha

Sebastián Iglesias dijo...

Natacha:
Perdón que me meta pero a mi me pasa lo mismo. Sandra Russo decía algo como que "no es necesaria la pose de estar distante..." Y si lo pensamos, en ciertos ámbitos "la aclaración salvadora" es lo que sigue a la retórica de la aprobación.
Por otro lado, viendo al MST (y a otros) apoyando a las FAA, que en los papeles debería ser así, pero claro la FAA es parte de una corporación y decide como tal, corporación con socios ligados a lo peor de la historia Argentina que defiende simplemente intereses del capital y no justamente del trabajador... en ese contexto, también encuentro un disloque entre las palabras y los hechos como decía Carta Abierta 3 pero en los movimientos de izquierda. Entonces no es extraño que alguien que se define socialista o de izquierda esté cerca de un gobierno popular sin andar lavándose las manos como Pilato.
Como propuse Carta Abierta 4 "al nuevo pelotudo argentino" propongo Carta Abierta 5 "Breve guía del ambidiestro argentino".

Osvaldo Corvalan dijo...

Estimados Natacha y Sebatian:

A ver... Natacha, te entiendo más, pero no del todo... No entiendo lo de la metáfora y lo de las críticas de cejas en alto. Sin duda que tu comentario no es personal, pero aun así me siento movido a decir (porque es una imagen como de alguien que critica con cierta soberbia) que no es mi caso. He apoyado a este gobierno, crìticamente, diría, desde el 25 de mayo de 2003 cuando escuché a K dar su discurso en el Congreso. Escucharlo me emocionó hasta las lágrimas porque, como deciamos con un viejo amigo: "He escuchado cosas que creí que nunca más volvería a escuchar en mi vida". Pero también me pregunté entonces si le daría el cuero (la ideologia) para llevar adelante lo que estaba diciendo. Desde ahí, he tenido muchas conversaciones respecto a las políticas del gobierno y siempre las he defendido. Especialmente la política de derechos humanos, la política hacia los militares, la no represión a los piqueteros, a pesar de las voces (como la de Morales Solá) que se levantaban para pedirla, la no represión en Gualeguaychú por el caso Botnia en Uruguay, etc.. Pero ha habido un cambio. Tal vez se deba a que ha llegado el momento de "meter las patas en el barro", no lo sé y a que haya cosas que no se puedan decir. Pero algunas direcciones parecen haber cambiado. También puede deberse esto a que las cosas se van poniendo más difíciles. Esta mañana mismo leía una nota de Stella Calloni en Causa Popular acerca de la estrategia norteamericana buscando recuperar su ingerencia en América Latina y atando los problemas en Bolivia y Argentina con la situación de Venezuela y Ecuador.
Entonces, el interrogante es: ¿La dirección parece cambiar por imperio de las circunstancias? o es por un problema de ideología? Podría decir que ahí se resume mi duda. Pero eso no cambia el hecho de que sigo defendiendo a este gobierno y lo hago -como bien ya dijeron muchos con más autoridad intelectual que yo- a su pesar.

Respecto a tu intervención, Sebastian, no creo que tengas que disculparte. Esta es una conversación abierta y cualquiera puede opinar, es más, sería bueno que ocurriera. Pero tengo que decir que no te entiendo.

En fin, han de ser problemas de "mate", mios. Pero aún cuando no me queden las cosas bien claras, tendré presente sus opiniones porque tal vez, con el devenir de los hechos, se me aclaren.

Abrazos.
Osvaldo.

Sebastián Iglesias dijo...

Osvaldo y Natacha:
En este mar de dudas, entiendo que cuando Natacha hace alusión a “ella”, no se refiere a la señorita del foro que tiene nombre bien de barrio bien, si no a la señora que no tiene doble apellido y sin embargo usa Swarovski.
Quizás hubo un error de interpretación, para el caso se hace fundamental el feed back de Natacha.
Luego creo que fui claro: Mientras algunos sectores de la izquierda se mantienen neutros (puristas), otros coquetean con la derecha de la mano de la FAA y se muestran equidistantes al gobierno popular. Por otro lado y entre los que me identifico, estamos los que apoyamos a este gobierno sin ser peronistas, para que termine su mandato, por los ánimos destituyentes, por que lo que está del otro lado apesta.
Finalmente propuse carta abierta/5 “Breve guía de los nuevos ambidiestros” haciendo referencia a estas uniones concretas, no solo discursivas, uniones oportunistas y poco éticas de tantos opuestos por el vértice.

pazpanytrabajo dijo...

No habiendo podido hacer uso de la palabra en el día de hoy en la asamblea quiero dejar asentadas algunas reflexiones.
1- No seguir sosteniendo la escición trabajo manual- trabajo intelectual es imprescindible para realizar los proyectos enunciados en las cartas. Lo que implica la necesidad de un compromiso Sartreano en la práctica de los intelectuales.
2- No abandonar principios sobre los que sustentamos nuestras convicciones y acciones políticas, sin posturas dogmáticas no solo es posible, sino necesario para no optar por "males menores" como las que llevaron a posiciones de elegir entre Videla o los que podían ser peores.
3- Entrar a formar parte de las internas o de alianzas del partido, o del sector gobernante nos llevaría o tener que asumir como propias las estrategias y tácticas de estos e implicarían traicionar acuerdos básicos de este espacio con principios acerca del rol del estado; concepción del neoliberalismo y del imperialismo; de las prácticas democráticas; de los derechos a la salud y a la educación; de la necesariedad de la unidad latinoamericana, por mencionar algunos puntos.
4- El objetivo actual de lograr aportar con nuestro accionar el sostenimiento del proyecto de retenciones del poder ejecutivo no implica la convalidación del conjunto de la política agraria ni económica del gobierno, y sí es eje central de la disyuntiva de opciones ineludibles entre un verdadero "eje del mal" y la perspectiva de construcciones que beneficien a nuestro país y nuestro pueblo.

Vilma Palmeiro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Vilma Palmeiro dijo...

¿A qué le teme la nueva derecha? ¿A que finalmente un gobierno popular y democrático desenmascare sus verdaderas intenciones y alianzas por debajo de la mesa y con ello destruya el aparato que han venido montando y que los conecta estrechamente con la dictadura Militar, la plata dulce, el lavado de narcodólares, la venta de armas, la fuga de capitales o sea las cuentas "afuera", en Suiza y/o en otros "paraísos", la impune mafia instalada por anteriores mandatarios, la explotación de los trabajadores asalariados en negro, la evasión escandalosa de impuestos, la ostentación de la más sórdida riqueza, la infamia, la indiferencia del menemismo?
¿Tienen bronca de ser ahora llamados: "los blancos", no sólo por un sindicalista, sino por un altísimo funcionario público, de tal mérito y rango que llegó a ser elegido por el pueblo para ejercer nada menos que la Presidencia de La Nación? ¿Creen que alguien los odia y "la tiene contra ellos"? ¿Por qué? ¿Por que (no todos, pero más de los que es soportable), lejos de estar "al borde de la quiebra", tienen un tren de vida de elite, habitan e invierten en barrios, en casas o departamentos de lujo, usan autos caros, viajan a Europa, veranean en Punta del Este (paraíso de oligarcas y nuevos ricos lavadores de dinero, estafadores que han gozado y hasta hoy siguen gozando de total impunidad)? Pues "señores", eso no genera odio, sino vergüenza como país. Y una inmensa náusea, como especie humana.
¿Y acaso nos consideran tan estúpidos como para vendernos que viven del producto de su trabajo, del sudor de su frente, de la ganancia (para nada despreciable, desde ya) bien habida de la venta de lo que siembran y cosechan en una chacra, levantándose al alba y sin parar de romperse el lomo hasta el anochecer? ¿Y acaso creen que este país, como en el caso de Brasil, al eliminar totalmente las retenciones tiene la chance de convertirse en primer exportador de carnes, granos, etc. y de ese modo entrar en una soñada fase de crecimiento y prosperidad para todos? ¡No!! ¡Nunca para todos!! ¡Claro que no! Estamos en Argentina, vivimos bajo un maldito sistema de capitalismo rabioso en el que hasta "los más buenos y sensibles" nunca lo son tanto como para repartir el queso y dejar de quedarse con el trozo más grande. Pero esta Ignorancia de que todos estamos, les guste o no les guste, unidos desde las raíces de la tierra, digo todos, no sólo los funcionarios públicos, ejercemos una lamentable y patética usura. Todos paranoicos, suspicaces y sospechosos. Cualquier hijo de vecino, desde el "de más abajo", puede hacerlo, gracias a este vil sistema en que estamos sumergidos hasta las narices y nos cuesta respirar.
¿Qué más pueden decir los pobres terratenientes? ¿Será que piensan que podemos comparar a nuestra Presidenta con el Presidente Lula y que ella debería seguir su ejemplo? Vivimos en una meritocracia y claro está, Lula tiene mérito indiscutible, por su origen tan humilde y su ideología de izquierda y sus recientes logros... Pero, ¿se puede comparar con nuestros gobernantes, de hecho mucho más leales a sus principios y harto más capacitados, pertenecientes a lo que yo denomino la verdadera y bien justificada aristocracia, la de la intelectualidad y la cultura, con políticas, accesos y recursos bien fundados, con relaciones internacionales impecables, sin el menor espacio para la duda sobre sus intereses desprendidos de toda mácula, duda, corrupción y/o intentos de privilegiar conveniencias particulares, es decir, Estadistas y Mandatarios que, como los Grandes de la historia universal, hacen gala de una Austeridad que es el Ejemplo que la gente, el pueblo que los votó, necesita más que todo el oro del mundo?
Dejo aquí el humilde testimonio de argentina que ama a su patria y digo: que nuestra Presidenta siga velando con su gran humildad, integridad, sabiduría y equidad, por el bienestar del pueblo que la eligió y que sabe que está en las mejores manos para lograr la justicia social, la libertad, la salud y la educación. Pilares indispensables para crecer como nación.
Y que los blancos se callen de una vez y para siempre. No queremos más mentiras, no queremos más privilegiados, ya no queremos ver esas caras sonrientes (¿de qué se ríen?)en las fotos de las fiestitas esteñas de los ricos y famosos, anuales concurrentes y protagonistas VIP de algunos lugares promovidos por las revistas tilingas que ellos mismos consumen, claro.
Un poco de Coherencia y Seriedad, es todo lo que necesitamos los que vivimos de un sueldo mínimo, nos desmoronamos ante los aterradores aumentos del precio de la canasta familiar cada día que concurrimos al supermercado y mucho más aún, los que ni siquiera tienen trabajo y viven de la generosidad de otros y en los casos más deseperados, los que vemos pasar por las calles de Buenos Aires, buscando en la basura para comer. El tenga lo que hay que tener y quiera oír, que oiga.

Natacha dijo...

Osvaldo y Sebastián y a los que quieran:
Creo que no es problema de mate. Lamento no haber sido clara. Es simple. El comentario de Osvaldo fue un disparador, pero como leí todo el resto del mensaje NO LO INCLUYO COMO OBJETO DE MI CRÍTICA. Sólo lo exprese porque sé o por lo menos observo mucho dogmático dando vuelta que parecerían estar más interesados en ocupar el primer puesto en el ranking de "los más revolucionarios" que en participar de un cambio fundamentado en ideas pero plasmado en la realidad. El factor psicológico es muy importante. Y por eso hablo de estar atentos y no agregar más condimentos a esta ensalada mental que tiene gente que se podría sumar a esta causa. Para eso ya están los charlatanes que siguen con la misma táctica desde hace 30 años, y es evidente que no intentan cambiarla. Caso de los partidos como el MST que puso de ejemplo Sebastián.
Espero esta vez haya sido un poquito más clara, es evidente que me cuesta mucho.
Ah! si pueden lean mi comentario en el artículo sobre la carta abierta en las carpas. Me dicen qué opinan.
Un saludo

marcelo cosin dijo...

Feinmann habla por mí: imperdible

CONTRATAPA

El odio de estos días






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Por José Pablo Feinmann

Uno de los mails que recibí durante estos días me pareció no sólo doloroso, sino revelador de un estado de espíritu que atraviesa la derechizada sociedad argentina de estos días. Esta derechización no tiene nada de extraño pues el mundo ha girado a la derecha y en los países ricos surgen el fascismo, el neonazismo, la violencia contra el diferente, la incapacidad del diálogo, el desprecio de la democracia. Estuve –por cuestiones literarias– unos quince días en Europa y la xenofobia, el racismo y la violencia que conllevan son moneda de todos los días. Todos piden que se expulse a los inmigrantes, que no se los deje entrar. Se levantan muros legales o muros reales, como el que levanta Bush contra los mexicanos. El mundo está entre la derecha occidental y el irracionalismo extremo del islamismo. Entre tanto, habían surgido algunos gobiernos tenuemente populistas en América latina, a los que se toleró durante un breve tiempo y sobre los cuales las embestidas son cada vez más feroces. Se trataría de quebrar algunas opciones de esos gobiernos: reemplazar el Mercosur por el ALCA, abjurar de todo gesto de intervencionismo estatal, eliminar cualquier intento de redistribución de la riqueza, concentrar definitivamente los medios de comunicación en el sistema comunicacional que establece hegemónicamente Estados Unidos (con matices, pero sin diferencias notables), desterrar todo lo que apeste a populismo. Si esto se hará democráticamente o no es difícil decirlo. A Chávez, entre la oposición política, los medios de comunicación y el apoyo de Estados Unidos, estuvieron por voltearlo. Lo que se nota en la Argentina es un factor que acaso (porque así es este país) se manifieste con más potencia que en cualquier otra parte: el odio. Sencilla, simplemente, poderosamente el odio. Si alguien pudo pintar: “Cristina vas a morir como Evita”, todo es posible. Si a Cristina se le endilgan insultos del calibre más bajo, más obsceno y si, para peor, son las mujeres las que principalmente lo hacen, uno se pregunta: ¿qué pasa? Supongamos que el gobierno de Cristina Fernández no le cae bien a un sector de la población, pero: ¿es para tanto? ¿Es para injuriarlo más que a Menem, que a De la Rúa? Sabiendo (y aceptando en alguna medida) que a otros gobiernos, sobre todo al militar, no se les dijo nada de esto.

Tomo un ejemplo. El cantante Ignacio Copani escribió una canción. Yo no conozco a Copani. Pero ése no es un problema de él, acaso sea un problema mío. Escucho música clásica desde joven y no he logrado moverme de ahí. Hay quienes intentan hacerme “entrar” en el rock, pero no lo logran. Lo siento. La cuestión es que Copani compuso una canción que lleva un título traslúcido. Se llama: “Cacerola de teflón”. Debe tratarse de una crítica al sector social pro-agrario que se manifiesta en las calles con los utensilios que tiene en su cocina según su pertenencia en la escala social. Las cacerolas que tiene son de teflón. Copani canta su letra. Dice lo que tiene que decir y ahí empieza la invasión mediática. El “foro”, en Internet, tiene un anonimato que facilita la agresión y hasta el insulto más soez. Facilita la expresión del odio. De este modo, Copani dice que, a raíz de su canción, recibió algunos mensajes afectuosos. Pero: “Pero he recibido también otro tipo de contactos llenos de reproches, cargados de odio, regados de violencia, intolerancia, agresión y con un espíritu inquisidor que no creí que anidara todavía en gente de mi comunidad. He sido amenazado, agraviado, insultado, difamado, calumniado y, peor aún, han sufrido ese tipo de atropello miembros de mi familia. No me refiero a los impunes foros de Internet sino a e-mails, cartas y llamados recibidos”. ¿Qué pasa? ¿Dónde estamos viviendo? ¿Esta es la ciudad de Buenos Aires? ¿Esta es la capital cultural de América latina? ¿De dónde salió esta tropa de asalto, organizada, feroz, violenta al extremo de estar a las puertas de la agresión física?

Sigue Copani: “Aquellos que piensan que la Sra. Presidenta de mi país me paga por verso, recital u opinión, simplemente están expresando su propia escala de valores y asumiendo que ellos mismos podrían torcer sus convicciones a un precio determinado. Yo no”. Este es otro toque infaltable de este periodismo del odio. Afirma: todo aquel que se manifieste a favor de este gobierno lo hace por interés. En cambio, si “el campo” llena la Plaza ahí está la patria, la tierra, los valores centenarios, la clase rural que hizo la grandeza de la patria. Si la llena el Gobierno son todos gronchos traídos en los camiones de Moyano, o bandoleros de D’Elía, o desdichados que están ahí por un choripán. Y esto lo dicen periodistas con una trayectoria. Que de pronto se han erizado también de odio. Algunos de ellos cambiarán milagrosamente no bien el Gobierno arregle con sus patrones, con los grupos económicos para los que trabajan. La conversión ideológica del periodismo en los últimos tiempos ha sido vertiginosa. Incluso conozco mucha gente que lo detecta. “¿Viste? Fulano ahora ya no está en contra de Cristina”. “Y claro: si la empresa para la que labura arregló con el Gobierno.” Hay, sin embargo, un ingrediente genuino en este periodismo que acaso ni puedan variar, aunque el grupo mediático para el que trabajan les dé la contraorden: su antiperonismo. El odio gorila pocas veces penetró tanto en nuestra sociedad. Y peor aún: el odio a la generación del ’70. Lo peor que se le puede decir a alguien es setentista. Y al matrimonio presidencial se les dice sin más “la pareja montonera”, cuando jamás estuvieron en esa organización y no se ha discutido aún con claridad los dislates o no que ha cometido en nuestro país. Dice, en fin, Copani: “Nunca discuto una crítica, sea como sea y venga de quien venga. Pero en este caso no recibí opiniones sobre la conformación estética del tema, de su métrica, de sus rimas, de sus sonidos, de la destreza para ejecutarla, sino una violenta y censuradora mirada hacia el contenido de mis ideas y mi conducta, bien típico de tiempos de inquisición y dictaduras”.

Voy a citar ahora otro mail. Es de Hernán Nemi, que tiene 36 años, es profesor de Literatura en la Universidad de Morón, da clases en varios colegios secundarios y tiene un par de obras escritas para Teatro por la Identidad. (Esto lo torna muy sospechoso para la Argentina del odio y sus voceros comunicacionales. Porque la cosa también tiene este costado de destrucción fundamental: “¡Basta con esa cuestión de los derechos humanos! ¡Basta de juzgar a militares! ¡Basta de exhibir a Hebe de Bonafini en cada acto! ¡Ni a la Carlotto nos bancamos ya! ¡Eso terminó, es el pasado, hay que archivarlo!” O si no: “¡Hay que juzgar a los guerrilleros! ¿O no quedó alguno vivo?”.) Suscribo todo lo que dice Nemi, de modo que citarlo es hablar y decir por su medio, que es impecable, y exhibe una prosa inusual: “Se critica a Cristina por autoritaria: ¿qué otro presidente hubiera soportado cien días con rutas cortadas, desabastecimiento y amenazas constantes sin disparar un solo tiro ni reprimir en ninguno de los cientos de cortes de caminos que hubo? Entre el 19 y 20 de diciembre de 2001 murieron 31 personas en la represión del gobierno de De la Rúa a las manifestaciones populares. El matrimonio ‘montonero’ tuvo la actitud más tolerante y democrática frente a las protestas de la ciudadanía que se recuerde en toda la historia argentina”. Aquí sólo podríamos pulir la frase “toda la historia argentina”. Hubo otros gobiernos con tolerancia de democrática. Es cierto que, en este caso, el llamado “campo” ha paralizado el país y su abastecimiento. Se trata, sin más, de un acto de subversión absoluto que deteriora por completo el funcionamiento del país. Y a los piqueteros se los quería colgar por cortar una calle.

Sigue Hernán Nemi: “¿Es éticamente correcto que la clase media y alta de Buenos Aires salgan a golpear cacerolas por las retenciones del campo cuando jamás las golpearon por las flacas jubilaciones que cobran nuestros viejos ni por los chicos que tienen hambre, ni por los sueldos docentes, ni por la carpa docente, ni por la privatización vergonzosa de nuestras empresas en los ’90?”. Y también: “¿Tiene autoridad moral la Sociedad Rural de pedir más institucionalidad cuando apoyó a cuanto gobierno de facto hubo en la Argentina? ¿Este campo hoy indignado es el mismo que aplaudió a Menem a lo largo de la década del 90? Sí, es el mismo”. Es siempre el mismo, Hernán: es el que recibió con atronadores aplausos a Juan Carlos Onganía cuando el dictador entró en el predio de la Sociedad Rural... ¡en carroza! El que abucheó a Alfonsín. El que respaldó a la patria financiera en el golpe de mercado. El que apoyó a Videla y negoció con Menem. Hoy, en esta Argentina del odio, es la clase heroica que representa los intereses de la patria. ¡Y con los periodistas progres a sus pies!

Y, por fin, escribe Hernán: “Quienes piensan –legítimamente– que los ruralistas tienen razón, ¿por qué lo expresan a través de mails o comentarios tan agresivos, tan cargados de odio, tan faltos de argumentos racionales?, ¿qué nos pasa a los argentinos (y argentinas) que nos cuesta tanto bancarnos a una mujer como presidenta? Muchos de los adjetivos de esos mails –muchos de ellos enviados por mujeres– muestran el peor machismo: se la llama a Cristina ‘puta’, ‘conchuda’, ‘turra’, ‘tilinga’... Y al mismo tiempo, los argumentos brillan por su ausencia”.

Es así, Hernán: pero eso de bancarse a una mujer como presidenta no nos pasa “a los argentinos”, sino a ciertos argentinos. Y si hiciera otra política le tirarían flores. No es que no se bancan a una mujer, no se bancan una política. El poder, en este país, es pragmático. Si hacés lo que yo te digo, lo que yo necesito, lo que llena mis arcas, estoy con vos y sos hermoso. No lo olviden: si el establishment argentino se bancó a Menem, se puede bancar a Drácula. Al sólo costo de que Drácula haga lo que ellos quieren.



Permalink:
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-106897-2008-06-29.html

Osvaldo Corvalan dijo...

Natacha, no se si verás este comentario pero es que me fue imposible escribir antes. Estoy de acuerdo con tus comentarios en el área del espacio abierto en las carpas. Yo no escuché el comentario de Mandelbaum; por tu referencia me parece lastimoso, pero lo que pienso es que muchos periodistas -y no sólo- no están preparados para enfrentar estas situaciones nuevas que se van presentando. Lamentablemente se han quedado atrás en lo que al devenir de la política y sus nuevas formas, se refiere.
Cuando recién comenzó este conflicto dije a quien me quiso escuchar (pocos) que era un intento golpista, de carácter diferente a los conocidos, pero que apuntaba, cuando menos, a condicionar al gobierno.
Lo menos que me han dicho fue "paranoico" y aun hoy, con los ríos de tinta que van corriendo, hay muchas personas que no creen que haya intención "destituyente" y eso es un índicador de la superficialidad con que se miran las cosas que nos pasan cotidianamente.
El papel de los medios de comunicacion en este conflicto es crucial, como lo señala por ahí una participante. Son los formadores no sólo de opinión, sino de conciencia social en este momento. Aunque parezca gracioso (y yo creo que es trágico) leí en Crítica Digital una nota en que varios psicólogos comentan que muchas pacientes mujeres identifican a D'Angeli con Brad Pitt...!!! Qué bajo hemos caído, mi dios!!! En mi juventud las identificaciones eran con el Che Guevara o con Fidel Castro y miren lo que hay que leer hoy... Pero esa esa es una de las consecuencias y a la vez causa de nuestros problemas actuales. En ese sentido, recomiendo la nota de Feinmann del domingo pasado. En ella cuenta la diferencia en las preguntas que hacen los movileros/as de los canales: "... va a una movilización del gobierno y encuentra a un obrero. Le pregunta:'¿Cómo lo trajeron aquí?' Después va a un agro-cacerolazo, se acerca a una joven o un joven y pregunta: '¿Por qué viniste aquí?' La basura queda en la conciencia pasiva del que escucha o del que mira. El groncho de la presidenta no va, lo llevan. No tiene voluntad propia..." Así que no veo como exageración decir que los medios están reemplazando a los militares en este golpe, aunque de manera más sutil. Y D'Angeli es una construcción de TN...
Bueno, mañana andaremos por la Plaza de los dos Congresos, apoyando la democracia...
Osvaldo.