martes, 24 de junio de 2008

"LA NUEVA DERECHA Y LA ACUMULACIÓN"

En el día de ayer, se realizó la primera Jornada de Debates organizada por Carta Abierta en la Biblioteca Nacional. Transcribimos a continuación la nota publicada en Página 12 sobre este exitoso evento

“Estamos ante un riesgo extremo”
En una sala colmada de la Biblioteca Nacional, intelectuales y economistas analizaron la conformación de un nuevo conglomerado conservador a partir del conflicto agrario. Examinaron su ideología, sus lenguajes y su expresión en los medios.

“El clientelismo no es necesariamente algo que obnubila a las conciencias, que oscurece a las personas. Es algo que hace de la política un enganche con instituciones viejas de la política. Pero las personas no por eso pierden su libertad, la libertad pueden perderla los transparentistas arriba de los tractores”, disparó el sociólogo Horacio González ante el público que desbordó la sala Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional. Fue el inicio de las jornadas de discusión organizadas por los intelectuales y personas del ámbito cultural que integran el espacio Carta Abierta. El encuentro inicial, ayer, estuvo dedicado a “La nueva derecha y la acumulación”. Junto a González discutieron, en la primera mesa, el sociólogo Eduardo Grüner, la socióloga María Pía López y el filósofo Ricardo Forster.
La mención de González al clientelismo se dio en un tramo de la charla en el que abordó la muerte del joven tucumano en Plaza de Mayo, horas antes del acto oficialista de la semana pasada. “Esta nueva derecha no tiene entera conciencia de lo que está haciendo. Pero la idea de que tendría que haber otro pueblo que aplauda a una Presidenta que entonces se habría ahorrado el gasto de llenar la plaza pública, obedece a dos ideas de país, a la confrontación de dos estilos, de dos lenguajes. La nueva derecha ocurre en el lenguaje, en la retórica de la televisión de la pantalla partida, de las islas de edición. Tenemos que preguntarnos qué parte del muchachito de Tucumán tenemos todos”, dijo el director de la Biblioteca. Luego agregó: “Duele decirlo, pero el personal del campo y la Federación Agraria son la nueva derecha. Y la televisión, sin saberlo, es capitalismo comunicacional bajo la forma de un supuesto progresismo”.
Forster coincidió en poner el eje en el lenguaje. “La nueva derecha tiene muchas formas de la vieja derecha, pero tenemos que reconocer que nuestros lenguajes se habían gastado a la hora de poder decirle algo, nos había ganado la batalla. En los ‘90 estábamos silenciados, dábamos una batalla testimonial. Discutir a la nueva derecha es en realidad discutirnos a nosotros mismos, nuestra urgencia es recuperar este tiempo.” A criterio del filósofo y docente de la UBA, “estamos ante una situación inédita de extremo riesgo, de perder lo que se ha ido ganando. Por eso vale este pequeño entusiasmo que sentimos, algo distinto está aconteciendo en esta sociedad tan anómala que es la argentina. Volvemos a la política, vamos a discutirle a la derecha la cuestión social, la cuestión del hambre, del racismo, la violencia y la explotación, todo lo esencial respecto de la democracia”.
En otro momento, González ensayó una exégesis de los dichos de la presidenta Cristina Kirchner cuando mencionó una frase del El 18 Brumario de Luis Bonaparte, de Karl Marx. “Uno de los grandes textos de Marx, hermoso y profundo, de 1852, que habla de las telarañas de las viejas revoluciones. A mediados del siglo XIX en Francia, Marx dice que esas personas bien intencionadas, que creían estar contribuyendo al gran cambio en las barricadas de París, también estaban repitiendo la historia. Es decir, que la historia se daba una vez como tragedia y otra vez como farsa. Se entiende lo que quiso decir la Presidenta: no generar en Argentina la reproducción cíclica de los momentos pasados, sí la memoria y el recuerdo de los que se sacrificaron, pero que la sociedad no quede paralizada. La tarea del Gobierno es no repetir el ciclo desarrollista, aunque sí tomar la tecnología, no repetir el ciclo de los ’70 sin olvidar el sacrificio militante”, explicó.
A su turno, Grüner también se ocupó de la mención a la obra de Marx: “Dice Marx que ‘hay generaciones de muertos que oprimen como una pesadilla el cerebro de los vivos’, que ‘los muertos entierren a los muertos’. Pero (Walter) Benjamin, que era más o menos marxista, dice que es lo contrario: ‘Si el enemigo gana, ni los muertos van a estar a salvo’. Y por ahí me parece que pasa el tema”.

EL SEGUNDO DEBATE ABORDO LA PERSPECTIVA ECONOMICA DEL CONFLICTO
Las retenciones, los alimentos y el otro campo.

Después del primer debate, el público se dio un recreo y volvió a llenar la sala para escuchar a los economistas Eduardo Basualdo, Alejandro Roffman y Alfredo Zaiat, jefe de la sección Economía de PáginaI12. “En Buenos Aires a veces no saben ni de dónde sopla el viento”, arrancó Roffman y en plan didáctico habló del “otro campo”.

“El proceso de organización gremial del campesinado argentino, por fuera de la pampa húmeda, son entidades pequeñas porque tienen escasos recursos, se estima que son más de 300, muy combativas”, dijo el economista del Plan Fénix. “Sólo la tercera parte del conjunto está afectado por las retenciones, los que hacen soja son sólo el 20 por ciento de los productores, los otros dos tercios son meros espectadores de este conflicto y son los que se están agrupando en forma creciente y lanzarán el Frente Nacional Campesino”, agregó. Luego describió un tercer espacio del campo, el de la Patagonia: “Los que protestan por las retenciones tienen otra racionalidad diferente a la de los chacareros de décadas pasadas, el auténtico campo argentino es mucho más numeroso y nos provee del 60 por ciento de la dieta diaria de los argentinos, mientras que la soja se exporta casi en un 90 por ciento”, concluyó Roffman.
Basualdo abordó la descripción de la clase social que demanda contra las retenciones. Y, en tal sentido, afirmó que es “definitoria la figura del propietario”, que “los pool de siembra o fondos de inversión son minoritarios”. Con el apoyo de cuadros proyectados desde su notebook, el economista de Flacso mostró los nombres de los dueños de la tierra: Bunge y Born, Loma Negra, Bemberg, Wertheim, Ingenio Ledesma. A su criterio, los protagonistas del conflicto no son otros que “la oligarquía agropecuaria” que “busca un lugar en la política”.
Luego de bromear sobre la otra crisis, la de Racing, con el ensayista Nicolás Casullo, que estaba entre el público, Zaiat siguió con la línea pedagógica. Aclaró primero que nunca hubo un lockout, porque los productores “siguieron trabajando la tierra, haciendo negocios y vendiendo”. Por lo tanto, calificó al conflicto como una “agresión en defensa de rentas extraordinarias”. Sobre las retenciones, se negó a definirlas como un impuesto y las designó como “derechos de exportación que cobra la Aduana a los pocos grandes exportadores”.
En ese punto, Zaiat enfatizó que las retenciones móviles son “una herramienta de política económica, no la política económica en sí, ni menos una política agropecuaria”. Y agregó que tampoco son “la única política de distribución del ingreso, sino una herramienta necesaria en un modelo de dólar alto y precios internacionales en alza”. Según expresó, “las retenciones buscan separar los precios locales de los alimentos de los internacionales porque, si no, el exportador pretendería cobrar acá lo mismo que le pagan afuera”. Por último, se dirigió a quienes califican la medida de “fiscalista”. “¿Cuál es el problema de que sea para recaudar, si hablamos de uno de los sectores que más evade?”, dijo y obtuvo el último aplauso.
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3 comentarios:

Santiago Pf dijo...

Adhiero plenamente con las visiones, propuestas y convocatorias de quienes integran el Espacio Carta Abierta y festejo que los intelectuales, los científicos, artistas, docentes, profesionales y trabajadores respalden las instituciones y llamen al debate desde el conocimiento y el fundamento.
Adhiero con mi firma a la Carta Abierta de abril.

Santiago Pfleiderer.
calixto_melibe@hotmail.com
santiago_pfleiderer@hotmail.com

Rodolfo Fucile dijo...

Muy bueno lo de ayer.

Una sugerencia para los organizadores: algunas jornadas podrían tener una dinámica que privilegiara el debate, donde el moderador jugara un papel más activo y orientara la discusión entre los integrantes de la mesa. Creo que esto enriquecería la jornada, la haría más distendida y, quizá, más imprevisible. Esto lo digo sin desmerecer lo realizado, que me pareció muy interesante, instructivo y necesario.

Finalmente, adhiero a los comentarios sobre el estilo o el “tono” de las cartas. Yo tengo conocidos y familiares que bien podrían estar de acuerdo con estos argumentos, pero a fuerza de morfar en “El Noble Repulgue” (y sucursales) todos los días, hoy se sienten más identificados con “la protesta de la gente” y “la dignidad del campo”, que con el lúcido –pero a veces algo entreverado y complejo- pronunciamiento de Carta Abierta.

Espero no tomen a mal esta crítica. Un abrazo y gracias por la tarea que están llevando a cabo.

RF

Maria de Mar del Plata dijo...

El derecho a opinar y/o disentir publicamente es fundamental a todo proceso democratico verdadero.No importa que, como en el caso del Espacio Carta Abierta,haya un claro subtexto político tendiente a alienar a todos los que pensamos en forma diferente, acusándonos de ser de derecha, de no tener conciencia social, etc., etc. Aun así, yo personalmente respeto y defiendo el derecho de ustedes a pensar y opinar abiertamente en la forma en que lo hacen, esto es algo que me aprendí leyendo a Echeverría, Alberdi y Sarmiento, entre otros. Debo confesar que no respeto tanto lo deliberadamente confuso y mezclado de las ideas que presentan ni el barroquismo pesado y declamatorio del estilo que emplean para expresarlas, así como tampoco aprecio el que hayan elegido hacer una de sus presentaciones públicas en la sala Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional. Si fue deliberado, es de un mal gusto sorprendente. Si no lo fue, demuestra una igualmente sorprendente ignorancia.